dilluns, 18 de març de 2013




Os hago llegar una muy original forma de entender el marketing digital por parte de un alumno de comercio. Se trataba de implementar una estrategia online para un restaurante y creo que lo ha bordado. Vale mucho la pena de verdad.

Empecemos  con una pequeña descripción del mundo que nos rodea, empecemos
por entender el entorno para poder saber cuál es el problema, y, por lo tanto, definir una ecuación, y resolverlo.

Una empresa, es todo aquel comunicante que, sin ir más lejos, vende su producto ya sea un bien tangible o intangible, que debe estar bien organizada, que  debe ser trabajadora, que debe esforzarse, pero, sin lugar a dudas, su elemento clave, imprescindible es vender.

¿Cómo? Sencillo y a la vez complicado. En un entorno en el que los avances son casi inmediatos y su crecimiento es exponencial, es decir, cuanto más avanza más rápido va y cuanto más rápido va más avanza,  la empresa debe ser moldeable y renovable, no debe estancarse  en un punto en el que las cosas vayan bien pues, estar cómodos no significa estar bien, y estar bien, tampoco significa que se esté cómodo. El significado de todo esto es muy sencillo, el mundo sigue girando y los problemas siguen sin solucionarse plenamente porque el hombre, por su naturaleza curiosa, tiende a cambiar de hábito si este no le funciona. Todo traje, debe estar hecho a medida para que sea sumamente cómodo, pero, de un momento a otro, se cambia, ya sea por el desgaste o por la velocidad de crecimiento de nuestro conocimiento, el traje quedará obsoleto, nuevos tejidos, nuevas prendas cortavientos, irrompible, color novísimo moda, todo tiende al cambio.

Sí que es verdad que los animales que surgieron hace miles de años y persisten, al parecer son  “perfectos”, pero no nos interesa la perfección, nos interesa el ascenso a la misma, por lo tanto, hay que mirar cómo es tu empresa, mirar el entorno que  te rodea, y, finalmente, observar si él y tú encajáis, debéis ser, a simple vista, un todo. Somos conscientes que la perfección existe, pero también somos conscientes que no podemos llegar a ella, esto es un reto, un aliciente para que los demás queramos mejorar, queramos llegar, y, aun así, no llegaremos. Puede existir para nuestros ojos, pero no para nuestras manos, sabemos que hay que llegar, sin llegar, sólo sabemos que hay que cambiar. Ya sabemos  algo.

Sigamos. El cambio no puede ser brusco, debe ser paulatino, debe ser al son de la música, toda pieza tiene su ritmo y concordancia, ¿Alguna vez han oído Mozart a toda pastilla? Créanme, al final, lo que era un barco navegante hacia las indias orientales con un agradable ronroneo de madera vieja y el sonido de las olas, se convierte en una lancha motora de traficantes ilegales perseguido por la policía, saltos, brincos, golpes y un motor de muchísimos caballos sonando a toda pastilla. A decir verdad, todo tiene su momento, y, ahora mismo, en la fase de cambio, todos debemos mantener un ritmo pausado, pues, si queremos cambiar, debemos ir despacio, pues si hay un error, podremos dar un paso atrás y recoger al naufrago, la lancha llegará cuando nuestra cadena de restaurantes de internacionalice, entonces llegará la adrenalina y los caballos. Todo con serenidad es posible y aceptable, y, ¿no es eso lo que buscamos ? Aceptación
.
Entonces ¿Qué hacemos? música, puzzles con piezas que encajan, el universo, la evolución, la navegación... ¿qué significa toda esta gran explicación de la vida y las cosas para nuestro restaurante? Hay que reciclarse, los pantalones de campana, sintiéndolo mucho, ya no molan.
 
QUE  HACEMOS.

Veamos, hay que empezar por el principio, una descripción de la empresa, miremos cómo es la nuestra.

Hubo un momento que el restaurante iba bien, se puso de moda, lo frecuentaban los más altos cargos del ejército, que a su vez lo comentaban con los mejores fabricantes de armas, que a su vez lo comentaban con los mineros que extraían el hierro, éstos ahorraban para poder ir alguna vez a un gran restaurante, degustar su gran manjar y hacer que su paladar experimentase las mejores sensaciones. Desarrollábamos una muy buena cocina aquí radicaba nuestra ventaja competitiva.

Con el traslado del ejército a otra localidad, los altos cargos  ya no iban, no comentaban nada a los fabricantes de armas, ni los mineros oían las maravillas que hablaban sus jefes del restaurante. Por culpa de un clavo se perdió la herradura, por culpa de la herradura se cayó el caballo, el caballo perdió la carrera y yo aposté por ese caballo. ¿Qué faltó? nuestra comunicación, una falta adaptación y falta de cambio. Faltaron unos tejanos Levi's, unas deportivas New Balance, unas Rayban Wayfyer y una bicicleta de piñon fijo, ¿Encajamos? no nos preocupemos  si nos sientan bien o no, porque lo importante es no parecer un extraterrestre, aunque, si queremos ir con personalidad y estilo, podemos hacerlo, todo lo que se pueda justificar estará bien.

Renovarse, reinventarse, comunicación, ¿qué es lo que está de moda ahora? Internet      ¿el motivo de muchísimos casos de obesidad ? No, el invento del siglo.

ME PREGUNTO CÓMO DEBO  USARLO.

Una pequeña clase del uso de internet es esencial para saber cómo entrar en el juego, aunque la práctica sea la mejor explicación ( asegúrate antes de probar las setas que no sean  venenosas).

1.                  Información: No sirve para venderse, sino para que vean lo que vendes y puedan comprarlo , muy distinto pero semejante.
2.            Actualización: No sirve estar conectado las 24 horas, hay que saber las horas de más interés para el  lanzamiento de la promoción, el comentario o el producto y poder medir su impacto.
3.            Formación: Se debe saber usar los medios que te presta para promocionar tu producto ( un escritor, si no sabe cambiar el cartucho de su pluma, no va a poder terminar el libro por brillante que sea)
4.            Complementariedad: El uno sin el otro no pueden vivir, sin 1. no hay 2. y sin 2. no hay 3

  
LA PRÁCTICA.

Aunque no lo parezca, la práctica irá  rodada.

Demos contenidos a nuestra página web: catálogo, historias, publicación de noticias como si de un periódico se tratase, vídeos donde nuestros clientes  compartirán su experiencia y nosotros el cariño que hemos puesto en cada plato. Las redes sociales se convertirán en nuestro mejor aliado (me gusta, compartir, retwitear, seguir o comentar formarán parte de nuestro vocabulario)


Necesitamos una página web que no sea simplemente un catálogo virtual. Debe tener diseño y explicar nuestro producto, pero lo más importante: los consumidores deben poder participar y sentirse parte de nosotros, esto es esencial, 3.0 amigos. El fan es la clave de toda marca, es el germen que se contagia y reproduce, 1 son 2, 2 son 4 y 4 son 8…, crecer y hacerse fuerte aquí radicará la clave de nuestro éxito.


                                                                                                                   Álvaro García
                                                                                                           Alumno de C.F.G.M Comercio

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